Las extremas condiciones de seguridad que debe cumplir una ruleta

La ruleta es un juego muy antiguo. Data del siglo XVIII. Todo ese tiempo, los jugadores más entregados lo han pasado intentando encontrar un sistema que les permita batir a la banca.

La mecánica de la ruleta es de puro azar. Se hace girar un cilindro central, añadiendo una primera capa de diversidad, la velocidad; sobre él se hace correr una bola, que puede variar en peso y material. Finalmente, al desaparecer la inercia, la bola cae hacia el exterior, donde esperan unas casillas numeradas que pueden se de diversa profundidad y con diferentes límites, lo que permite una mayor o menor dispersión de la bola una vez toca esta zona.

Como ves, es un juego muy influenciado por la construcción y la mecánica de los artilugios presentes en la mesa, que también juega un importante papel en virtud de un posible desnivel entre las patas o por las irregularidades del suelo.

Todos estos factores pueden forzar un patrón de apuestas hasta el punto de comerse los márgenes de ganancia de la banca, convirtiendo una mesa particular de ruleta en una hemorragia de dinero a favor de los jugadores. En un punto medio entre la leyenda y la historia, es ampliamente conocidad la historia de los Pelayo, una familia española que se dedicaba a estudiar las series de tiradas de una mesa de ruleta para detectar si la suma de factores ambientales convertía alguno de sus número esn un “número ganador”, que salía más veces de lo habitual.

Del mismo modo que los jugadores eran conscientes de la posibilidad de que una ruleta tuiera algún vicio oculto que favorecía a algunos números, los casinos también contemplaban esa posibilidad, . La temían, de hecho.

Con los años, las empresas fabricantes de ruletas y los casinos han pulido los métodos de seguridad que se requieren para evitar este tipo de situaciones.

Las ruletas modernas son capaces de evitar completamente las defectos de la construcción de la mesa que las soporta. Lo último en tecnología es la base computerizada, que contiene un ordenador que ofrece diagnósticos sobre la desviación de cualquier parámetro de nivel, que se compensa con estabilizadores situados bajo la plataforma del cilindro. Ademas, el casino puede programar cambios en esos parámetros para variar la dinámica de la mesa en cualquier momento, echando por tierra la validez de la dispersión de las tiradas anteriores.

Solo con esto, el método de los Pelayos se iría al traste. Pero no es la única medida de seguridad que se puede tomar al respecto.

No es necesario que la tecnología de la base de la ruleta sea de última generación. Hay otras medidas menos eficaces, pero también menos costosas.

Empezando por la bola, por ejemplo. La tradicional bola de marfil ha dado paso a otros materiales, como el teflón, la marfilina -una resina que imita al marfil- y la cerámica. Un crupier puede variar de bola en cualquier momento, introduciendo un nuevo factor de azar en la tirada.

¿Nunca te preguntaste por qué, en muchas ruletas, la parte superior del tirador es cóncava? Allí se suele dejar la bola de repuesto por si salta o se pierde la original; pero no tienen que ser bolas similares. Normalmente se varía entre una bola de 18milímetros y otra de 21 milímetros, aunque tampoco es descabellado que las bolas varían también en materiales.

La rueda y la bola deben estar construidas con materiales no magnéticos. Jugadores de ventaja más acostumbrados a las trampas que a las matemáticas preferían crear ventajas en vez de observarlas, y lo hacían mediante el uso de imanes.

Los jugadores también pueden y deben protegerse de las ventajas que puede ganar la casa debido a los defectos de construcción de la ruleta. Cualquier estratagema que favorezca la aparición del 0 en más ocasiones de lo debido favorece al casino.

Por ello, las ruletas deben construirse bajo ciertos parámetros que concurren para todos los constructores.

El peso de la ruleta debe estar repartido homogéneamente. Todas sus partes no móviles (casillas, separadores, etc.) deben ser fijas, sin posibilidad de recolocación. Las casillas receptoras de la bola deben ser iguales, del mismo tamaño y profundidad. Esa misma homogeneidad la deben cumplir los separadores, en altura y forma. El distanciamiento entre las casillas también debe ser uniforme.

Si tienes sospechas de que alguna de estas características no se cumplen en una mesa, lo mejor que puedes hacer es buscar otra. U otro local.

Fotos: JohnHuxley Roulettes

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