Riverboat, casinos a flote

La influencia de los medios audiovisuales en nuestra cultura es abrumadora.

El poker de hoy en día toma protagonismo en los casinos a través de los torneos y los festivales, que abarrotan las instalaciones a la manera de un acto social como puede ser un concierto. Cuando no hay una ocasión especial, las poker rooms son un lugar de jerarquía, regidas por una cuadrícula de distintos niveles y listas de espera que generan una rotación casi mecánica, que rebosa orden y simetría.

Sin embargo, en el imaginario colectivo, el poker se sigue jugando en una sola mesa escondida en un trastero, un garje o al fondo del bar, en la oscuridad asustada por una lámpara de billar.

Es una imagen aportada por el cine y la televisión, anclada cada vez más en el pasado, en épocas de gangsters o del Salvaje Oeste.

Sería injusto dejar de apuntar que las películas también aportan imágenes románticas al poker. La mas conocida, probablemente, es la de los “riverboat casinos”, los flamantes barcos de vapor que remontaban el Mississippi con una ruidosa y jovial colección de jugadores en su interior.
En ellos, el poker que muestran las pantallas es un juego alegre, divertido, de bailarinas de can-can y pícaros seductores como Maverick.

Es un símbolo tan poderoso que, hasta 2018, las leyes del estado de Louisiana aún obligaban a que los casinos estuvieran erigidos sobre el agua, norma que ha forzado a muchos dueños de casino a planear parte de sus construcciones sobre plataformas flotantes para cumplir con la legalidad vigente. Nada mejor para ello que mantener la tradición de los riverboats.

Los riverboats tienen un encanto turístico indudable, que no es patrimonio exclusivo de los Estados Unidos. Hay diferentes destinos que ofrecen la posibilidad de jugar rodeado de agua. Hay casinos en cruceros, casinos construidos sobre islas artificiales -en Macau, por ejemplo-…

Pero ¿Existen aún barcos convertidos en casino como los de aquella época? Pues sí, existen varios casinos flotantes amarrados a muelles de sitios muy diversos. He aquí tres destinos inexcusables para jugar a bordo.

Casino Buenos Aires de Puerto Madero, Buenos Aires, Argentina
El riverboat de Puerto Madero nació de un vacío legal. En la capital argentina está prohibido el juego. La manera que encontro la Lotería Nacional para sacar una licencia a concurso fue que el casino resultante estuviera sobre el agua, fuera de la jurisdicción local.

La licencia la ganó la compañía española CIRSA en 1999, que hizo navegar desde Estados Unidos una réplica de un riverboat del Mississippi para anclarlo, provisionalmente, en la Dársena Norte del puerto de Buenos Aires, donde funcionó como casa de apuestas.

El destino final del barco fue la Dársena Sur, a raíz de de los múltiples conflictos jurisdiccionales que ha seguido enfrentando durante dos décadas a los jueces porteños que con las instancias de Justicia del Estado.

La farragosa batalla legal no impidió el éxito del casino, lo que animó a CIRSA a adquirir un segundo barco, repleto de juegos de casino y tragaperras.

A día de hoy al complejo se accede desde un impresionante lobby que abre paso a varios negocios de restauración y un “finger” que se bifurca para dirigir el trafico de visitantes al barco concreto en que se encuentre el juego que busca.

Casino Sunborn, Gibraltar

El Sunborn es el diseño ultramoderno adaptado al siglo XXI de los antiguos riverboats.

Es un superyate atracado al pie del Peñón, a escasos metros de la pista de aterrizaje del aeropuerto internacional, justo al sur de la verja, en el extremo norte del núcleo urbano.

Su pequeña zona de casino dispone de 35 máquinas de azar y 7 mesas de juego, en las que ofrece Ruleta Americana, Blackjack, 3 Card Poker, 5 Card Poker y Punto Banco.

Existe un yate hermano de este establecido en el puerto de Londres, aunque no tiene casino.

Riverboats del Mississippi

No hay nada que remede mejor la experiencia original que los propios protagonistas de aquellas películas.

El Mississippi sigue siendo el hogar de varias docenas de estos icónicos establecimientos, que están amenazados de extinción, y Louisiana el estado con más licencias.

A finales de 2018, ElDorado recibió la aprobación de la Comisión del Juego de Louisiana para trasladar las operaciones de juego legal de su barco Isle of Capri a tierra firme.

Esta mudanza es la primera que se aprobó a raíz de la nueva ley de 2018 que anula a la que nos referíamos en la presentación. Lo más probable es que el resto de riverboats corran la misma suerte, pues un barco limita muchísimo el espacio disponible para el casino.

Mientras duren, el más recomendable parece ser el Amelia Belle, en la ciudad de Amelia. Remontando el río aparecen el Grand Victoria Casino en Elgin, Illinois o el Casino Queen Marquette, en Marquette, Iowa.

Si eres jugador, los riverboats sureños mantienen juegos tradicionales como el Pai Gow o el Mississippi Stud.

Que nadie espere el esplendor o la actividad incesante de las Vegas. Son establecimientos aislados en los que los reclamos suelen ser la comida local y el bullicio en las mesas de juego. Son visitas con encanto en las que el destino quizá no sea el más adecuado para convertirlo en el punto central del viaje.

Ahora, la foto es de las mejores que podrás sacar en un casino.

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