El Encore Boston, el casino del polígono industrial

El área de Boston, capital de Massachussetts, estuvo vedada a los grandes casinos hasta 2011, año en el que se aprobó la Extended Gambling Act en el estado.

La nueva ley establecía tres zonas diferenciadas, dibujadas sobre el mapa del estado. Cada una podía albergar un único casino. Lógicamente, el plato fuerte del menú era el área que incluía la capital, una ciudad que no llega a los 700.000 habitantes pero es el centro neurálgico de un gran área metropolitana llamada el Gran Boston en la que se apiñan más de siete millones de almas.

Wynn Resorts se propuso conseguir esa licencia. Para ganar simpatías y derrotar al proyecto de recuperación de un hipódromo que presentó Mohegan Sun, la compañía, una de las tres grandes del mercado internacional del juego junto a Sands y MGM, ideó una propuesta arriesgada pero revolucionaria.

Everett es una de esas ciudades del Gran Boston. Es una pequeña localidad a orillas del Mystic River, y la vista que ofrece al visitante esta dominada por las chimeneas y los silos de las factorías de sus amplios polígonos industriales.

Su costa fluvial llevaba más de un siglo vedada a sus convecinos por culpa de la explotación industrial. Los kilómetros que no estaban vallados estaban muertos, desprovistos de cualquier atractivo natural por culpa de la contaminación.

Wynn propuso comprar 33 acres de terreno en esa costa y devolver el terreno a su estado original. Dentro del amplio presupuesto de 1.500 millones de dólares que habilitaron para construir el resort, había una partida de 30 millones para descontaminar aquel tramo del río, para posteriormente construir un muelle, un paseo y un área recreativa abierta al público local.

El terreno estaba en tan deplorable condición que se tomó la decisión de sustituirlo. Se excavaron casi un millón de toneladas de suelo envenenado por dos siglos de actividad de industrias químicas, que fueron repartidas en diferentes vertederos repartidos por todo el país.

El dragado del limo del río fue todavía más problemático. Los trabajos liberaron metales como arsénico y plomo que llevaban enterrados décadas en una capa de sedimentos mucho mas amplia de lo estimado. El presupuesto de acondicionamiento acabó doblado, 68 millones de dólares, a los que hubo que añadir 14 millones más para el embellecimiento y la recuperación de la flora y fauna en la zona.

El complejo fue inaugurado en 2019, con un año de retraso. Sigue siendo chocante ver un resort de ese estilo, con un majestuoso edificio de color bronce y 27 pisos de alto dominando un tramo del rio en el que aún conviven con una planta de tratamiento de aguas u otras empresas químicas como las que ocuparon antiguamente su lugar.

Las optimistas estimaciones de ingresos del Encore no se han llegado a concretar. A pesar de ser el más eficiente de los tres casinos de Massachussett, con amplísima diferencia, siguen encontrando complicaciones para atraer a jugadores a un resort que cobra precios de lujo en el entorno de un polígono industrial.

Están trabajando en la construcción de un puente para viandantes y ciclistas sobre el río, ofrecen enlaces gratuitos con estaciones de tren que han ayudado a renovar, han establecido un servicio de ferry fluvial con diferentes puntos del estado, incluyendo Boston y otras ciudades con acceso al río. Estudian la viabilidad de una góndola aérea que conecte con la línea del metro de Boston que sirve al tráfico de aficionados al estadio de los Patriots… Pero, ¿será suficiente para disparar la afluencia de público hasta los niveles que satisfarían el proyecto inicial?

Al menos, los que han vuelto a visitar las orillas del muelle son los peces, que no se veían por la zona desde hacía generaciones. Y no pocas.

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